Desde su aparición, los discos duros no han dejado de evolucionar, mejorando constantemente su desempeño, velocidad de lectura y escritura, estabilidad, seguridad, etc.
Pero esta tecnología, la de los discos duros magnéticos, tiene sus días contados. De hecho el sucesor ya está aquí y operando en muchos sistemas mucho más cercanos a tí de lo que crees.
Una buena gestión de las unidades de memoria reducirá significativamente situaciones de riesgo en nuestro estudio.
En la primera parte abordé algunos aspectos básicos sobre el uso de discos duros magnéticos en los proyectos de audio.
Sin embargo, al margen de considerar las ventajas de trabajar con discos especialmente destinados al audio, la protección de la información no termina ahí.
Mucha gente tiene la creencia de que es suficiente destinar un disco específico a estas actividades, pero eso de ningún modo garantiza inmunidad a los problemas.
Lo ideal es que siempre exista el habito de hacer respaldos con regularidad.
Es indudable para muchos que tener buena memoria da seguridad.
Sólo pensar en perder algún dato importante causa cierta ansiedad, y en algunos casos hasta angustia extrema.
Para qué recordar de nuevo aquel desesperado ¡Noooooooo! que exclamamos cuando vimos irremediablemente perdida aquella mezcla que tanto esfuerzo y desvelos tomó, y que se esfumó ante nuestros ojos en sólo un parpadeo.
Y todo por no haber hecho sensatamente un simple respaldo.
Si tienes en tu señal de sonido demasiado ruidos extraños -zumbidos, “cracks”, “interferencias de radio”-, una razón posible puede ser que tus cables ya estén dañados.
No quiere decir que esta sea siempre la razón del problema, pero es una de las más frecuentes, y se puede deber no tanto a la calidad sino al manejo equivocado que se les da.
Los cables son una pieza esencial en nuestro equipo y muchas veces invertimos un buen dinero en ellos. Los de mayor calidad, obviamente, son más costosos.
Sin embargo, mucha gente cree que tienen una vida útil muy corta, de sólo unos cuantos años.
Eso es un mito.
El daño en los cables es casi siempre irreparable, salvo cuando el origen del problema está en los conectores.
Sin embargo, es muy fácil darles el trato adecuado que nos permitirá aprovecharlos muchísimos años.
Un procedimiento correcto para enrollarlos es un buen inicio.
Revisa este breve tutorial que te mostrará lo que debes tomar en cuenta para disfrutar tus cables por mucho tiempo.
Seguramente te es familiar el conector que aparece en la imagen de arriba.
Mucha gente lo conoce como “plug estéreo”. El problema es que necesitamos diferenciar el conector de la señal que lleva.
Una señal estéreo, como la que pueden reproducir tus audífonos, requiere, efectivamente, de un conector estéreo. Pero antes de eso es necesario que haya una señal estéreo; es decir, el conector no la hace estéreo.
Esto probablemente te parezca obvio pero saber cómo hacerlo permitirá prolongar la vida de tus equipos, protegiendo así tu inversión.
Una característica común, tanto en tu estudio como en tus presentaciones en vivo, es que tu equipo está hecho de muchos componentes y cada uno de ellos debe ser encendido y apagado.
¿Da lo mismo prenderlos todos a la vez? ¿Da igual cualquier orden para hacerlo?
Los micrófonos son quizá una de las herramientas del audio más nobles, poco demandantes y que claramente pueden contribuir a lograr un sonido muy personal. No suficiente con eso, además resultan ser una de las inversiones más fructiferas.
Con frecuencia, y dependiendo del modelo y otras circunstancias, se pueden llegar a apreciar con el tiempo -algunos, inclusive, se consideran verdaderos clásicos-, o por lo menos no se deprecian demasiado, a diferencia de otros equipo tecnológicos. Esto te permitirá, de ser necesario, venderlos a un buen precio.
Sin embargo, si no los cuidas el escenario cambiará inevitablemente.
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